Primero decide qué quieres contar, luego elige el gráfico
¿Comparas cosas? ¿Ves cómo evoluciona algo? ¿Repartes un total? Esa pregunta ya te dice qué gráfico vale y cuál no. No hay un gráfico perfecto, hay uno adecuado para cada caso. Con barras y líneas tienes resueltos 8 de cada 10.
9 marcas en una tarta: imposible saber quién es mayor.
Barras ordenadas de mayor a menor: el ranking se lee solo.